- 1 kg. de patatas
- 1 cebolla
- 1 pimiento rojo
- 1 cucharada de pimentón picante (o dulce)
- 2 dientes de ajo
- unas ramas de perejil
- 1/2 vaso de vino blanco
- 1 hoja de laurel
- caldo de carne (o agua)
- azafrán
- Al día siguiente, picar finamente la cebolla y el pimiento y freír a fuego suave.
- Machacar en el mortero los ajos y el perejil con un poco de sal y desleír con el vino blanco. Reservar.
- Cuando las verduras comiencen a estar doradas añadir las costillas y rehogar, para sellar la carne.
- Añadir el pimentón y mezclar con lo anterior con cuidado de que no se queme.
- Incorporar el majado del ajo reservado y dejar hervir unos minutos para que se evapore el alcohol.
- Cubrir las costillas con el caldo (o agua si no se dispone de caldo), y poner a cocer en olla rápida unos 20 minutos, ya que este tipo de carne suele ser algo dura y las patatas se cuecen enseguida.
- Una vez que las costillas estén cocidas, pelar y picar las patatas chascando para ayudar a que engorde el caldo e incorporar al guiso anterior.
- Mezclar y añadir el azafrán y más caldo o agua si fuera necesario (las patatas tienen que quedar cubiertas).
- Rectificar de sal y llevar a ebullición.
- Bajar el fuego y cocer lentamente hasta que las patatas estén tiernas, moviendo de vez en cuando la cazuela para que las patatas suelten la fécula y engorde el caldo.
- Si se desea un caldo aún más espeso, sacar unas patatas, aplastar con el tenedor y mover de nuevo la cazuela.
- Cuando las patatas estén en su punto, apagar el fuego y dejar reposar unos 15 minutos antes de servir, para que se asienten los sabores.















