- 100 g. de harina de centeno integral
- 100 g. de harina de fuerza
- 10 g. de levadura de panadería
- 200 ml. de agua
Para la masa final
- 410 g. de prefermento
- 200 g. de harina de centeno
- 150 g. de harina de fuerza
- 5 g. de levadura de panadería
- 200 ml. de agua
- 30 ml. de aceite de oliva virgen
- 30 ml. de miel
- 10 g. de sal
- 30 g. de semillas chía
- 50 g. de semillas de calabaza
Preparación del Prefermento
- Preparar el prefermento la noche anterior, mezclando los dos tipos de harina con la levadura y el agua templada (no es necesario amasar, simplemente, que se integren todos los ingredientes).
- Tapar el recipiente, y dejar toda la noche a temperatura ambiente.
Preparación de la Masa Final
- A la mañana siguiente, echar en un recipiente amplio los dos tipos de harina de la masa final, hacer un hueco en el centro y añadir el prefermento y resto de ingredientes (menos las semillas).
- Amasar hasta obtener una masa homogénea. Tapar con un paño o papel film y dejar levar en un lugar templado hasta que doble su volumen (*)
- Una vez que haya levado, amasar de nuevo para desgasificar y añadir las semillas.
- Formar los panes dando la forma deseada (barras, hogazas, bollitos... o si os resulta complicado el amasado, meter la masa en un molde de cake forrado con papel vegetal).
- Distribuir unas semillas de chía y de calabaza por encima y dejar levar de nuevo, tapados con un paño, hasta que dupliquen su tamaño.
- Meter en horno precalentado a 200º y hornear unos 30 minutos (depende del tamaño de los panes), o hasta que ya tengan un bonito tono dorado y al golpear en su base, suene a hueco.
- Sacar del horno, y dejar enfriar sobre una rejilla.
(*) La harina de centeno, es un poco complicada de amasar y si lleva entre sus ingredientes masa madre, miel y aceite resulta muy pegajosa, pero no es conveniente añadir más harina de la necesaria, ya que endurece la masa, por lo que aconsejo amasar ayudándose de un buen aliado, como es el aceite. Para ello, untar la mesa de trabajo con una pequeña película de aceite, y untar también las manos. Es muy útil, en este caso, utilizar una rasqueta de panadero. De este modo, la masa no se pegará a las manos, quedará bien amasada, con una miga suave, esponjosa y bien alveolada, y el amasado resultará mucho más sencillo.
- 100 g. de harina de fuerza
- 10 g. de levadura de panadería
- 200 ml. de agua
Para la masa final
- 410 g. de prefermento
- 200 g. de harina de centeno
- 150 g. de harina de fuerza
- 5 g. de levadura de panadería
- 200 ml. de agua
- 30 ml. de aceite de oliva virgen
- 30 ml. de miel
- 10 g. de sal
- 30 g. de semillas chía
- 50 g. de semillas de calabaza
Preparación del Prefermento
- Preparar el prefermento la noche anterior, mezclando los dos tipos de harina con la levadura y el agua templada (no es necesario amasar, simplemente, que se integren todos los ingredientes).
- Tapar el recipiente, y dejar toda la noche a temperatura ambiente.
Preparación de la Masa Final
- A la mañana siguiente, echar en un recipiente amplio los dos tipos de harina de la masa final, hacer un hueco en el centro y añadir el prefermento y resto de ingredientes (menos las semillas).
- Amasar hasta obtener una masa homogénea. Tapar con un paño o papel film y dejar levar en un lugar templado hasta que doble su volumen (*)
- Una vez que haya levado, amasar de nuevo para desgasificar y añadir las semillas.
- Formar los panes dando la forma deseada (barras, hogazas, bollitos... o si os resulta complicado el amasado, meter la masa en un molde de cake forrado con papel vegetal).
- Distribuir unas semillas de chía y de calabaza por encima y dejar levar de nuevo, tapados con un paño, hasta que dupliquen su tamaño.
- Meter en horno precalentado a 200º y hornear unos 30 minutos (depende del tamaño de los panes), o hasta que ya tengan un bonito tono dorado y al golpear en su base, suene a hueco.
- Sacar del horno, y dejar enfriar sobre una rejilla.
(*) La harina de centeno, es un poco complicada de amasar y si lleva entre sus ingredientes masa madre, miel y aceite resulta muy pegajosa, pero no es conveniente añadir más harina de la necesaria, ya que endurece la masa, por lo que aconsejo amasar ayudándose de un buen aliado, como es el aceite. Para ello, untar la mesa de trabajo con una pequeña película de aceite, y untar también las manos. Es muy útil, en este caso, utilizar una rasqueta de panadero. De este modo, la masa no se pegará a las manos, quedará bien amasada, con una miga suave, esponjosa y bien alveolada, y el amasado resultará mucho más sencillo.





