Con la llegada del buen tiempo los platos de cuchara comienzan a ser más ligeros,
pero no por ello menos ricos.
El cardo, aunque es un producto de invierno y típico de las navidades,
se puede preparar durante todo el año gracias a las buenas conservas que nos podemos encontrar
en la mayoría de los mercados.
Eso sí hay que procurar elegir una buena marca para que el cardo resulte tierno, suave y con buen sabor. Como siempre sucede,
cuanto mejor sea la materia prima, mejor será el resultado final :-)
Ingredientes
- 400 g. de almejas
- 1 frasco de cardo natural en conserva
- 1 cebolla
- 1 cucharada de harina
- 4 dientes de ajo
- unas ramas de perejil
- 1/2 vaso de vino blanco
- 1/2 vaso de caldo de verduras
Preparación
- Poner las almejas en abundante agua salada 1 hora, para que vayan soltando la posible arena que puedan tener.
- Pasado el tiempo, aclarar bien las almejas, poner en un cazo con un poco de agua y esperar a que se abran.
- Según se vayan abriendo, sacar a un recipiente para que no se pasen de cocción. Colar y reservar el agua.
- Cortar la cebolla muy menuda y pochar en un buen aceite de oliva virgen extra.
- Machacar en el mortero los ajos con el perejil, y desleír con el vino blanco.
- Cuando la cebolla esté en su punto, añadir la harina y sofreír un poco para que pierda el sabor a crudo.
- Incorporar el majado del mortero y dejar que hierva unos segundos para que se evapore el alcohol.
- Añadir el caldo de verduras, el agua de las almejas e incorporar el cardo.
- Dejar cocer hasta que al pinchar el cardo se vea que ya está en su punto.
- Añadir las almejas y dejar cocer unos minutos todo junto para que se mezclen los sabores.
- En el momento de servir, espolvorear con un poco de perejil fresco.
- Este plato si se come al día siguiente, gana con el reposo.




