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viernes, 28 de abril de 2017

Bica Blanca de Laza

La Bica blanca de Laza, es un bizcocho típico de la provincia de Orense
 y junto con otras recetas de bicas galletas, las distinguen unas claras características:
 nunca llevan levadura; la harina que se utiliza es harina común
 (o harina de fuerza, si la receta lleva masa de pan);
 siempre va espolvoreada de abundante azúcar (y canela si gusta)
 para crear una costra dorada y crujiente por encima;
 y se presenta en el papel  vegetal que se ha utilizado para el horneado.
Debido a que no llevan levadura, las bicas gallegas son algo más compactas que los bizcochos,
 aunque se logra una textura suave y esponjosa,
 gracias al punto de nieve de las claras y la nata. 
.La Bica Blanca de Laza,
 debe su nombre a la utilización de las claras de huevo que lleva entre sus ingredientes. 
Si llevara huevos enteros, se denominaría bica amarela 
y se utilizaría la misma receta aumentando un poco de harina.
 Siguiendo las reglas básicas, la bica, como cualquier bizcocho, admite los cambios que gusten:
 leche evaporada, yogur, ralladura de limón o naranja, vainilla, anís o ron... 
El resultado es exquisito :-)
Ingredientes
- 6 claras de huevo a temperatura ambiente
- 250 g. de azúcar
- 200 g. de nata muy fría
- 200 g. de leche evaporada
- 100 g. de yogur natural
- ralladura de limón
- 200 g. de harina de trigo normal
- una pizca de sal
- 100 g. de azúcar para espolvorear
Preparación
- Echar en un recipiente amplio las claras de huevo y batir a punto de nieve. Deben estar a temperatura ambiente, para que monten bien.

- Incorporar el azúcar poco a poco, y continuar batiendo hasta lograr un punto de nieve firme. Reservar.

- Batir la nata hasta dejarla montada y reservar. Al contrario que con las claras para que la nata  monte bien, debe estar bien fría (se puede meter unos minutos en el congelador).

- Echar en un recipiente la leche evaporada, yogur y ralladura de limón, y batir hasta integrar todos los ingredientes.

- Agregar la harina tamizada y la sal y mezclar con lo anterior.

- Incorporar a esta mezcla la nata montada y remover suavemente hasta obtener una masa homogénea.

- Verter esta masa en las claras a punto de nieve, incorporándola poco a poco (en 3 ó 4 veces) y removiendo suavemente, con movimientos envolventes, para que no se baje el volumen de las claras.

- Verter la mezcla en un molde rectangular de unos 30 x 20 cm. forrado con papel vegetal y espolvorear por encima con los 100 g. de azúcar (y un poco de canela en polvo si gusta), para que al cocer en el horno, se forme una corteza crujiente.

- Meter en horno precalentado a 200º, y bajar la temperatura a 170º.

- Cocer unos 30/40 minutos, o hasta que al pinchar en el centro, la aguja salga seca.

- Desmoldar, y dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

- Presentar con el papel del horneado.